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  1. Conservación de ecosistemas terrestres y especies prioritarias en las áreas naturales protegidas y zonas aledañas

Con el propósito de conocer las tendencias temporales en las poblaciones y comunidades de algunas especies consideradas indicadoras del estado de salud del ecosistema, Natura Mexicana ha trabajado durante varios años en el estudio y monitoreo de especies de anfibios, reptiles, aves y mamíferos mayores. Resulta muy alentador que los resultados del monitoreo demuestren que se trata de ecosistemas en muy buen estado de conservación y que, por lo tanto, las acciones de conservación están cumpliendo su propósito.

Se ha logrado un mejor entendimiento de la ecología de poblaciones y el comportamiento de especies que tienen un papel fundamental en el ecosistema (tapir, temazate, jabalí de labios blancos, jaguar y mono araña).

Los resultados dan la base para reformular las estrategias de conservación y manejo del ecosistema y para emprender nuevos esfuerzos para la recuperación de especies amenazadas y de su hábitat, así como para reforzar las acciones de protección y vigilancia que llevan a cabo tanto la Conanp como la Profepa.

   1.1 Monitoreo de Jaguar

El jaguar (Panthera onca) es una de las especies más emblemáticas que habitan la Selva Lacandona. Esta especie se encuentra en peligro de extinción en México de acuerdo con la Norma Oficial Mexicana (NOM-ECOL-059-2010); las principales amenazas para su supervivencia son la pérdida y transformación de su hábitat, así como la cacería directa de la especie y la de sus presas.

El jaguar es considerado una especie sombrilla que, por ocupar grandes territorios, su conservación conlleva la protección de ecosistemas enteros. Por ello, estudiar las poblaciones de jaguar es una herramienta útil para diseñar estrategias de conservación. Sin embargo, dada su conducta esquiva, los jaguares son una especie difícil de estudiar. Recientemente la implementación de nuevas tecnologías como el fototrampeo, han facilitado el entendimiento de algunos parámetros poblacionales e incluso de su comportamiento. Mediante las fotografías y videos es posible identificar individuos, pues las manchas arrosetadas son únicas en cada jaguar. Esto facilita estudios poblacionales de la especie.

A partir de 2010, Natura Mexicana implementó un programa de monitoreo permanente de jaguar en cinco áreas dentro de la RBMA. Como resultado se han identificado 30 individuos que representan 26% de la población estimada. Gracias al largo plazo del proyecto, algunos de ellos han sido fotografiados por las cámaras-trampa ocupando un área durante más de siete años. Así, es posible documentar historias de vida de algunos individuos.

A partir de los estudios realizados hemos logrado un mejor entendimiento del jaguar en la región de la Selva Lacandona. Esta información no solamente nos ha permitido conocer la biología y ecología de esta especie tan difícil de estudiar en el medio silvestre, sino que también ha dado pie al perfeccionamiento y consolidación de los planes de manejo, monitoreo y conservación tanto del jaguar como de la Selva Lacandona. Las acciones y los esfuerzos para preservar al jaguar simultáneamente impulsan la conservación de la biodiversidad, nuestro patrimonio natural.

   1.2 Programa de protección, conservación y recuperación de la Guacamaya roja

Desde 2003, Natura Mexicana inició en la Estación Chajul el proyecto de conservación y recuperación de la guacamaya roja en la subcuenca del río Lacantún. Se trata de un proyecto de conservación y manejo in situ que incluye seis líneas de acción: investigación, protección del hábitat, protección de los árboles de anidamiento, rescate y rehabilitación, difusión y educación ambiental y fortalecimiento de la vigilancia.

La permanencia del hábitat es una condición sine qua non para que la población de la guacamaya roja subsista. Sin embargo, creemos que esta sola condición es insuficiente debido a las diversas amenazas que la especie enfrenta. La educación ambiental sobre la importancia de la especie y la difusión de la existencia del programa en la región son herramientas que incrementan el involucramiento de la población local y contribuyen a la concientización de las personas. Esto ayuda sustancialmente a evitar el saqueo de los nidos, a conocer los nidos activos y a la conservación y protección de los árboles que utilizan para anidar.

El rescate de los nidos por parte del personal de esta organización se toma como una medida extrema para asegurar la supervivencia de los polluelos que de otra forma perecerían ante amenazas como depredadores, fuego y saqueo para el comercio. Esta medida asegura también la reintegración de los mismos a la población silvestre que se encuentra en estado crítico en nuestro país.