Un compañero del trabajo en Espana me lo mencionó cuando me vio frustrado porque otra plataforma se congeló justo cuando iba ganando. Esa noche, ya con café y paciencia, estuve comparando opciones y leyendo comentarios de gente que también juega desde el celular; en medio de esa búsqueda abrí Codere Casino para probar si era cierto lo de la estabilidad. Me llamó la atención lo fácil que es moverte entre secciones y ver reglas sin letras escondidas. No fue una locura de dinero, pero sí una sesión pareja, sin sustos raros. Terminé satisfecho porque no sentí que me empujaran a apostar más.
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